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 3.3 La educación cristiana vista desde Santo Tomas Aquino

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MensajeTema: 3.3 La educación cristiana vista desde Santo Tomas Aquino   Dom Dic 04, 2011 3:08 pm


Vida de Santo Tomás
Santo Tomás de Aquino nació en 1225 en el castillo de su familia en Roccasecca en la campaña romana. A los 6 años fue enviado al monasterio Benedictino de Monte Cansino donde recibió su primera educación. A los 9 años ingresa a la universidad de Nápoles para estudiar las 7 artes liberales (gramática, retórica, dialéctica, aritmética, música, geometría y astrología) . A los 14 años, todavía con los estudios incompletos y debido a la muerte de su padre, ingresa en la orden de los Dominicos. Su madre, como se oponía a que fuera sacerdote, lo encerró un año en el castillo de su familia para hacerlo desistir. Cuando quedó liberado, se dirigió a París a completar sus estudios de teología. Allí tuvo como profesor al filósofo alemán Alberto Magno. Ya en 1250 fue ordenado sacerdote. En unos años se pasó a la universidad de Coloma siguiendo a su profesor.

Ya recibido de doctor en teología fue nombrado profesor de filosofía en la Universidad de París. Desde 1259 a 1269 sirvió como consejero y profesor en la Curia Papal en el Vaticano. Luego de esto regresó a París, donde siguió impartiendo clases.
Santo Tomás dejó París en 1272 y fue a Nápoles, donde organizó una nueva escuela Dominica. Muere en 1274, mientras viajaba a Lyon, en el monasterio de Foso nova.
Santo Tomás fue canonizado y proclamado Doctor de la iglesia en 1323 por el Papa Pío V. Hoy es el patrono de todas las escuelas católicas.

Sus obras
Suma Teológica (1265-1273): Obra que abarca desde reflexiones acerca de la naturaleza hasta el tema de Dios, pasando por la Metafísica general, el hombre y la moral, donde podemos ver como Santo Tomás “proporciono a la iglesia un sistema doctrinal que la puso de acuerdo con el mundo natural”.Esta obra se dividió en tres partes: sobre Dios, la vida moral del hombre y Cristo, la última está inacabada.
Santo Tomás dice que primero se estudia a Dios en sí mismo, luego como creador y gobernante y se termina considerándolo como fin supremo de todas las criaturas racionales.

Suma contra Gentiles (1261-1264): Es un estudio razonado con la intención de persuadir a los intelectuales musulmanes de la verdad del cristianismo.
Elaboró cuestiones sobre la potencia, el mal y la unión del Verbo encarnado.

Santo Tomás dice que la Suma contra Gentiles viene de la fe, la gracia divina y las Escrituras.
Aquino en esta obra se propuso demostrarle a alguien que no fuera cristiano
La importancia del cristianismo y la existencia de Dios.

Suma filosófica (1261-1264): Aquino trata de demostrar con argumentos filosóficos la verdad de la concepción cristiana del mundo.
En estas dos obras Aquino establece el sistema cabal, que se convirtió en la filosofía de la iglesia.
El núcleo del sistema es la diferencia entre la “teología natural” y la “teología revelada”.

Filosofía de Santo Tomás

La Ética
Santo Tomás sostiene que todos los hombres obran por un fin, y que los diversos fines pueden ser, a su vez, medios para la obtención de otro fin.
Afirma que todo el universo, incluido el hombre, ha sido creado por un ser perfecto, eterno, infinitamente poderoso e inteligente, que da razón de ser al orden natural del cosmos, de los seres animados y del hombre. Dios es la causa primera de todas las criaturas, orientadas en conformidad con su propia naturaleza, a su perfección.
Santo Tomás analiza los distintos tipos de bienes en los cuales el hombre puede buscar la felicidad.

El ir descartando los distintos bienes para afirmar como conclusión que Dios puede constituir la única felicidad, es solo el primer camino que emprende Tomás; tal como lo hizo Aristóteles, ensaya una segunda vía para afirmar la misma conclusión: el alma tiene dos potencias o facultades, la inteligencia y la voluntad. La voluntad es el apetito que tiende al bien, pero no es capaz de conocer por sí mismo sino que apetece aquello que la razón le muestra.
La razón, es capaz de conocer o aprender la esencia de las cosas. Este conocimiento es diferente del que nos brindan los sentidos.
La razón práctica es aquella capaz de conocer el bien; por lo tanto, puede conocer el bien universal, y éste es el objeto de la voluntad.
Sin embargo, la voluntad nunca quedará completamente satisfecha, puesto que ella desea el bien ilimitado y no lo encuentra en el orden natural. No obstante, ese bien existe y es Dios.
Podemos diferenciar entonces, dos tipos de felicidad: una imperfecta y natural, propia de esta vida y otra perfecta y sobrenatural, inaccesible durante nuestra actual existencia.
Para que el hombre comience a obrar bien irá incrementado las virtudes, que son disposiciones estables para obrar bien, es decir, "refuerzos" que reciben nuestras facultades que facilitan el obrar recto.
Las virtudes se clasifican en las intelectuales y las morales. Las primeras perfeccionan el intelecto, las segundas, la voluntad y los apetitos.
Las virtudes morales son tres: la justicia, la fortaleza y la templanza. La virtud intelectual principal es la prudencia que nos permite determinar el término medio. Esta rige a los otras, de manera que, cuando se obra bien, los apetitos sensibles se encuentran guiados por la razón.
Al obrar guiados por la razón, estaremos obrando también conforme a la ley natural que orienta nuestros actos hasta el fin último, es decir Dios.

Metafísica
Armonía entre la razón y la Fe.
El planteo de Santo Tomás está determinado históricamente por la introducción en la época de la doctrina de la doble verdad: "algo puede ser verdadero en lo religioso y falso en materia filosófica y viceversa". Pero si bien Tomás reconoce que la fe y el conocimiento racional son diferentes, no admite que sean opuestos, sino perfectamente armónicos.
Filosofía y teología tienen un mismo objeto: Dios; allá considerado como causa primera de todo ente y estudiado mediante la luz natural (la razón).

La prueba de que se trata de dos dominios armoniosamente relacionados entre sí la encuentra el Santo Tomás en el hecho de que la filosofía ha podido alcanzar verdades coincidentes con las de la fe, ejemplo: la existencia de Dios.
La razón no puede alcanzar totalmente a Dios, ni mucho menos. No obstante, el conocimiento racional es más claro que el de la fe, pero la infinitud de Dios supera cuanto la razón pueda alcanzar.
Más ello no quiere decir que los misterios sean internacionales, sino suprarregionales, esto es, no opuesto a la razón, sino que son superiores a ella y la sobrepasan.

Las supuestas contradicciones entre la razón y la fe no son más que aparentes. Sin embargo, si a pesar de todo se produjese un verdadero conflicto entre el saber natural y el sobrenatural, ello no podría significar sino una sola cosa: que la razón es víctima de un error. En tal caso la razón debe subordinarse a la fe, la filosofía y la ciencia a la teología.
En consecuencia, como la razón ayuda a la fe, también ésta debe ayudar a la primera, cuidando que no caiga en el error y señalándole la meta hacia donde debe dirigirse.
Santo Tomás puede entonces establecer, a modo de principio general, las relaciones entre razón y fe de la siguiente manera: "Los dones de la gracia se añaden a la naturaleza de modo tal que no la suprimen, sino que más bien la perfeccionan; de donde resulta que la luz de la fe no destruye la luz del conocimiento natural".

La razón cuando se ocupa de Dios
Como la disciplina que ocupaba a Santo Tomás era más bien la teología, Dios ocupaba en su pensamiento un lugar central. Esto se demuestra en la estructura de la Suma Teológica: se estudia primero a Dios en sí mismo, luego como creador y gobernante de todas las cosas y luego como fin supremo de todas las criaturas racionales.
Con respecto a Dios, la razón se plantea dos problemas: el primero, referido a su existencia y el segundo, a su naturaleza. Para eso Santo Tomás propone cinco demostraciones o vías.

A) PRIMERA VÍA: Prueba por el movimiento (ex motu)
Es cosa cierta, y consta por los sentidos que todo lo que se mueve es movido por otro.
Llamamos "motor" a lo que mueve; y es claro que para que algo se mueva; se necesita un motor.
Entonces, si lo que mueve al motor a su vez es movido, es preciso que el mismo sea movido por otro; y éste, por otro.
Es preciso afirmar un primer motor inmóvil, es decir, que mueve sin ser movido por nada.
Un primer motor que no es movido por nada es lo que todos entienden por Dios, un ente perfecto. Por lo tanto Dios existe

B) SEGUNDA VÍA: Prueba por la causa eficiente (ex causa eficiente)
Descubrimos que en las cosas sensibles hay una ordenación de las causas eficientes. Vemos, por ejemplo, que la calle esta mojada por efecto de la lluvia, que ésta a su vez es el efecto del desprendimiento del agua de las nubes, etc. Este caso se trata de una serie de efectos eficientes convenientemente subordinados a sus causas.
Todo efecto depende de la causa eficiente que lo produce. Si no fuera así, ese hecho sería causa eficiente de sí mismo, lo que equivaldría a decir que es algo antes de serlo.
Mas tampoco es posible que en las causas eficientes se proceda al infinito, por lo tanto hay que admitir una causa eficiente primera.
Esta causa es lo que todos llaman Dios. Por lo tanto Dios existe.

C) TERCERA VÍA: Prueba por lo posible y necesario (contingencia)
Se lama "contingente" todo ente que es, pero que "podría" no ser, es decir, lo que tiene potencia de ser y de no ser; por tanto, alguna vez no fueron y alguna vez dejarán de ser.
Veremos cómo un árbol, hubo un tiempo en que no fue tal; luego quiere decir que fue generado y llegará un momento en que dejara de ser; el árbol es algo "posible que sea y que no sea", algo contingente.
Todo lo que puede no ser, alguna vez, fue; de otra manera, si hubiese sido siempre, no sería contingente, sino necesario.
Hubo un tiempo en que nada era. Nada hubiese podido comenzar a ser; porque de la nada, nada sale, es decir, que para que algo comience a ser se precisa de un ente ya existente.
Es falso que todo sea contingente y es preciso admitir algo necesario para explicar el hecho de la existencia de los entes contingentes que nos ofrece la experiencia.
Todo ente tiene la causa de su necesidad fuera de sí mismo, o bien no. Si la tiene fuera de sí mismo, es preciso otro ente necesario que lo cause.
Pues bien, tal ente necesario, que existe por virtud de su naturaleza, es aquello a lo cual todos llaman Dios.

D) CUARTA VÍA: Por los grados de perfección.
Es una prueba cuya comprensión se recuerda con la reacción de la idea de Bien.
Se encuentra en las cosas algo más o menos bueno, verdadero y noble; cosas mejores o peores.
La realidad se nos ofrece en grados de perfección, como una jerarquía.
Toda jerarquía supone un grado o término supremo, conforme al cual se "mide" la mayor o menor perfección de cada cosa. Tiene, pues, que haber un ente absolutamente perfecto, "algo que es verdísimo, y óptimo, y nobilísimo".
Sólo lo supremamente perfecto puede otorgar la perfección mayor o menor que algo posea: este algo participará de ella. Por lo tanto, "hay algo que es para todas las cosas la causa de su ser, de su bondad y de cualquier otra perfección".
Pero justamente a esto lo llamamos Dios. Luego, Dios existe.

E) QUINTA VÍA: Por el orden o gobierno del mundo (ex gobernaciones reuma)
Observamos en la naturaleza orden y finalidad. En efecto, vemos que algunas cosas que carecen de conciencia o conocimiento obran por causa de un fin. Esto ocurre siempre de la misma manera para conseguir lo que les sea óptimo.
Pero cuando algo carente de conocimiento se orienta hacia un fin, se trata de algo dirigido; por tanto lo debe dirigir hacia ese fin algo conciente e inteligente.
Todo orden supone un ordenador, el orden pues, debe tener una causa final.
Por tanto hay algo inteligente que ordena las cosas naturales hacia su fin. Hay, pues, una inteligencia suprema, “y a esto lo llamamos Dios". Por lo tanto, Dios existe.
la virtud, pero la perfección misma de la virtud requiere necesariamente una cierta disciplina para quien quiera adquirirla"

*Santo Tomás
"El hombre dispone, para luchar contra sus impulsos, de las armas de la razón, de las que no disponen otros animales."

*Santo Tomás.
"El bien del hombre consiste en conformarse a la razón, y el mal, por el contrario, en lo que es fuera de ella."
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